¡¡A todas bienvenidas!!

¿Por qué tejer es tan bueno para nuestro cerebro?


Un punto a la izquierda, uno a la derecha, cojo la lana de este color, la paso por arriba… Tejer no es algo precisamente sencillo ni se aprende en un segundo. Requiere ritmo, requiere agilidad mental y, a su vez, exige que nuestras manos estén activas en todo momento. No solo nos aporta la satisfacción de ver terminada esa bufanda multicolor, o ese jersey que regalar a tu pareja, o ese bolso tan original que nadie más tendrá igual.
Tejer es hoy un fenómeno social que muchos etiquetan ya como “lanaterapia”, es decir, un ejercicio con innumerables beneficios para la salud y, a su vez, altamente recomendable para cualquier colectivo.

Grandes, pequeños, jóvenes, viejos, hombres, mujeres, niños con problemas de conducta o motrices, personas con estrés…
Te invitamos a conocer toda la información.

1. Ejercitamos los dos hemisferios cerebrales

El simple acto de pasar la lana por una aguja y luego por otra mejora enormemente nuestra coordinación cerebral. Si a ello le sumamos la mayor o menor complejidad del tejido que estemos elaborando, la destreza mental irá potenciando aún más dicho ritmo y dicha coordinación.
Aunque nos sorprenda, tejer es realmente terapéutico para cualquier persona que, por ejemplo, tenga un problema motriz. Incluso está comprobado que niños con problemas psíquicos encuentran mejoría al obligarse a focalizar su atención en una actividad. ¡No lo dudes! ¡Enseña pues también a los más pequeños de casa a tejer, ya no es cosa solo de nuestras abuelas!

2. Reduce el estrés

Son  muchas las personas que suelen reunirse últimamente en los parques para tejer. Se sientan en un banco, sacan sus lanas de colores, sus agujas e inician sus labores mientras se relajan hablando o, simplemente, centrándose en la actividad mientras relativizan sus problemas y sus preocupaciones.
Tejer relaja. La simple actividad manual y el fijar la atención en la tarea nos abre las puertas a un estado de calma que aporta beneficios a personas que están atravesando procesos de estrés o ansiedad. 

3. Tejer mejora nuestro estado anímico

Como ya te hemos comentado antes, muchas personas suelen reunirse para tejer y hablar entre ellos mientras llevan a cabo esta interesante tarea. Fomentamos la sociabilidad, iniciamos nuevas amistades, nos relacionamos… No obstante, tampoco hace falta salir de casa para tejer. Estando en soledad también disfrutamos y saboreamos el silencio de nuestros pensamientos, a la vez que incrementamos esas dosis de endorfinas capaces de relajarnos y de darnos una grata sensación de bienestar.

4. Mejora nuestra motricidad manual

Seguro que alguna vez te ha llamado la atención ver a nuestras abuelas tejer, con esas manos ágiles elaborando una preciosa manualidad con lana o ganchillo. Puede que tengan artrosis, es posible que sufran del molesto túnel carpiano y, sin embargo, mueven sus dedos y manos con naturalidad.
El ejercicio de tejer nos obliga a tener las manos en movimiento y a evitar que se queden agarrotadas o rígidas. Moverlas las hace entrar en calor y, de ese modo, el dolor es más liviano y se nota menos. Vale la pena practicar este sano ejercicio, al menos, durante una hora al día. De ese modo, el sufrimiento por la artritis, por ejemplo, puede suavizarse un poco.
Indicarte también que en el caso de los niños, está probado que tejer mejora su motricidad fina. Les ayuda además a mejorar la escritura y a ser más hábiles.

5. Tejer eleva nuestra autoestima

¿Te sorprende? ¿Cómo algo tan sencillo como tejer a mano puede mejorar tanto nuestro estado anímico? Tejer no es solo un pasatiempo, tejer implica un objetivo: conseguir esos guantes, ese jersey, esa chaqueta de punto que tan de moda está este otoño. Conseguir finalmente esa pieza de ropa puede ser algo verdaderamente gratificante, es marcarse un objetivo y conseguirlo.
Después, está el sencillo placer de regalar a alguien que apreciamos esa pieza de lana que tantas horas nos ha costado elaborar. Es algo más que un regalo: ofrecemos nuestro tiempo invertido, nuestra imaginación, nuestro arte y todos esos sentimientos inscritos en cada centímetro tejido.
No lo dudes, tejer ya no es solo un arte anticuado de nuestras abuelas. Tejer une generaciones y es un legado con grandes beneficios terapéuticos. En ocasiones, te hablamos, por ejemplo, de lo saludable que resulta andar media hora al día, o de beber un vaso de agua tibia con limón. Hoy, te invitamos a que pongas en práctica una nueva recomendación: ¡Empieza a tejer hoy mismo!


Fuente: Mejor con salud.com